169- También depende de tí

BITÁCORA MENTAL – EPISODIO Nº 169- «También depende de tí».

TRANSCRIPCIÓN

Hola, que tal como estás, soy Carlos Vittese, y te doy la bienvenida a un nuevo episodio de Bitácora Mental, el primero del 2023, así que FELIZ AÑO, espero que hayas tenido unas excelentes Fiestas, y te deseo lo mejor para éstos 12 meses que tenemos por delante, en los que espero sigamos juntos a través de éste podcast, que como estarás escuchando suena algo diferente a lo último que venía grabando, porque ahora mismo lo estoy haciendo desde el móvil, algo que resulta muy cómodo, y que cada vez se utiliza mas en el podcasting amateur, pero no me quiero irme por las ramas ya de entrada, así que vamos con el tema de hoy.

Comienzo enero dejando de lado las anécdotas, para centrarme en temas mas serios, que no son nuevos… asuntos que lejos de mejorar, van a peor, así que aprovechando que estuve leyendo algunas informaciones, te voy a dejar mi punto de vista, porque creo que la pelota está en nuestro tejado; para cambiar algo -si es que de verdad queremos-, o de última, somos capaces.

Te cuento. Los últimos datos respecto a los suicidios en España, muestran que se ha batido un nuevo récord, con 4.003 muertes. Y lo primero que hay que tener en cuenta -para no partir de hipótesis erróneas-, es que no todas las personas que deciden acabar con su vida, tienen trastornos mentales como lo son el bipolar, o la depresión. Así que si tenemos eso claro, ya podemos empezar a ver el asunto con mas posibilidades de hacer algo en la dirección correcta, y llegar a un buen puerto.

No existen dudas de que un porcentaje muy importante de personas con enfermedad mental se quitan la vida, pero cada vez son mas las voces que defienden que esa cifra es menor a lo que se creía, y está claro que la tarea de prevención del suicidio no puede quedar en manos exclusivamente de psiquiatras, psicólogos y médicos, porque no es solo un problema de salud mental, cada vez resulta ser mas un problema social donde entran en juego temas como el stréss, la discriminación y tantos otros, que se manifiestan en el día a día, y nos dan señales inequívocas, de que todos podemos aportar nuestro granito de arena a la causa.

Y conviene tener presente -por ejemplo-, el preocupante aumento -en términos de porcentaje-, respecto a los suicidios que se están registrando en el grupo de personas de 10 a 14 años. Estamos hablando de niños o poco mas, que si bien en cantidad absoluta de ese tipo de defunciones, ocupan los últimos lugares de la estadística, el cambio respecto a lo que venía ocurriendo antes de la pandemia, es evidente, y sin duda hay que estar muy atentos al comportamiento de los más jóvenes de la casa.

Y si ya de por sí deberíamos preocuparnos mas allá de edades, y sitios en los que quitarse la vida ocurre con mayor frecuencia, -porque hay zonas de España donde esa lacra ha tenido aumentos de más del 50%-, es altamente preocupante, leer éstas informaciones, a la vez que otros estudios en los que se dice que el 75% de los niños de ambos sexos de hasta 12 años odian su cuerpo, por la influencia de las redes sociales, afirmando que algunas de ellas muy conocidas, suponen un importante riesgo en la forma en la que éstas criaturas ven el mundo, y pueden provocar problemas de salud mental.

Pero la cosa no queda ahí, porque podríamos pensar que los mas pequeños son quizá las más fáciles de influir, pero resulta que si hablamos de edades entre 18 y 21 años, el 80% tiene vergüenza de su propio aspecto físico.

No hay que ser muy listo para darse cuenta de que tenemos un grandísimo problema con las redes sociales. Ese postureo permanente, esa imágenes mostrando una felicidad y un éxito que en muchísimos casos no existe, sumado a físicos puntualmente privilegiados, transmitiendo la idea de que es lo normal y si lo intentas con el suficiente empeño lo consigues, está distorsionando totalmente la realidad en la mente de millones de personas, sobre todo las más jóvenes que aun no tienen claro que es posible y que no, causándoles frustraciones, depresiones, y mil problemas mas, con consecuencias insospechadas.

En el mencionado estudio, un 40% de los jóvenes entrevistados admitieron tener problemas mentales, y casi un 15% practicar conductas alimenticias como dejar de comer, o hacerlo desproporcionadamente, y luego provocarse el vómito.

Pero además de lo anterior, tenemos todo lo que viene asociado, porque es mas que sabido que todas esa redes sociales necesitan ganar dinero, y lo hacen en base a tenerte conectado de forma permanente. Por tanto si te preocupa tu exceso de peso y te obsesiona un cuerpos esbelto que no puedes conseguir, la aplicación te machará ofreciéndote el tipo de contenido a través del cual consiga retenerte en línea el mayor tiempo posible, ahondado en tu problema, creando cada ves mas dependencia, y sumiéndote en la mayor miseria.

Por tanto, si a través de esto caes en un pozo, los algoritmos lejos de salvarte, te hundirán mas porque en cada click que des tendrán mas información de cómo te afecta, y si ya te ha cogido la depresión, si te estás planteando autolesionarte o incluso suicidarte, el contenido que brotará sin cesar, será justamente todo lo relacionado con ello, porque la finalidad de la plataforma, -la que sea-, es retenerte, porque están para facturar y ganar dinero a costa tuya, y no para solucionarte la vida. Así que aunque no sea su objetivo perjudicar tu salud, eso en muchos casos termina ocurriendo, porque una cosa lleva a la otra.

Pero todavía hay mas, porque ya sabemos lo que ocurre cuando se inculcan ciertos patrones, y hay individuos que no encajan en ellos, las redes se encargan de airear los hechos, y tenemos el escarnio público, que en ocasiones viene acompañado de una violencia física gratuita, con el solo fin de conseguir popularidad a costa de los demás, porque puede sonar fuerte, pero un mísero y rastrero like, para algunos puede valer incluso mas que la salud o la vida de una víctima de abuso.

Creo que es hora de pararnos y reflexionar muy seriamente que internet y las redes sociales son muy positivas usadas con mesura e inteligencia, pero un enemigo incluso mortal, cuando se utilizan sin control, o con malas intenciones.

Hasta ahora parecíamos no cuestionarnos que la tecnología tenía un lado oscuro, y probablemente incluso nos resistiéramos a admitirlo, pero está mas que claro que ha traído nuevos peligros, y de nosotros depende en gran medida, protegernos, y proteger a los nuestros de todos esos peligros, porque no se puede pecar de ingenuo… el que juega con fuego, se quema. Y llevamos años leyendo y escuchando historias en las que tanto menores, como personas de mas edad han tenido experiencias catastróficas en el uso de redes sociales, desde lo mas ingenuo por decirlo de algún modo, que sería la pérdida de la privacidad, hasta dejarse la propia vida en demasiadas ocasiones, ya sea por tomar malas decisiones, o como resultado de situaciones que fueron derivando en consecuencias impensadas.

Y todos somos conscientes de que vivimos en un mundo conectado, y que hoy por hoy los niños antes de comenzar a hablar ya están jugando con un móvil en sus manos. Pero ahí entra la parte que nos compete… no se trata de aislar a los niños y jóvenes porque es imposible vivir en una burbuja sin asumir también las consecuencias nocivas que eso conlleva; pero debemos implicarnos y ser parte de la protección, prevención y solución de muchos de los problemas que sabemos existen, y se pueden generar a medida que transcurre el crecimiento y desarrollo de todas esas personitas, hasta la edad en la que ya pueden tener mas claro, los riesgos que implica cada decisión en todos los aspectos de la vida, incluso en el mundo virtual.

Creo que llevamos demasiado tiempo creyendo que las cosas les ocurren a los demás, que no es para tanto, que mis niños son muy listos, y bla bla bla. Pero la cuestión es que aquí el mas listo de todos es el algoritmo, porque está jugando no solo con niños, también con jóvenes, los mayores, e incluso ancianos.

Ya es hora de asumir el papel de padres, y no importa la edad de tus hijos, es fundamental tener una buena comunicación con ellos, obviamente dándoles el espacio y privacidad necesarios según el caso y la edad, pero hablar con ellos y mucho. Porque estar al tanto de todo lo que ocurre en su mundo, es fundamental para minimizar riesgos en todo sentido.

Y ya lo sé… la vorágine actual conspira contra el trato estrecho entre los miembros de la familia, eso so también es una realidad; y no lo es menos, el hecho de que hemos vendido nuestro tiempo al diablo por 4 monedas, para conseguir un supuesto bienestar en el que incluso priorizamos acumular dispositivos electrónicos, que -mal usados- se han vuelto en nuestra contra, y todavía nos sorprende que niños que lo tienen todo, cada vez lo pasan peor.

Quizá hemos olvidado que unas hora de compañía y charla, tienen mas magia que cualquier resolución de pantalla, o potencia de procesador; y que criarse solos, viendo dibujos animados (para que no molesten), o con la presencia de un mayor desconocido supervisando el ambiente mientras responde sus whatsapps es muy moderno, pero nada es gratis en la vida, y si ponemos por delante conseguir dinero para pagar un coche nuevo que no necesitamos, y tantas otras cosas que tampoco hacen falta realmente, es obvio que seremos extraños en nuestra propia casa, y habremos vendido lo mas preciado que tenemos -el tiempo- y solo para conseguir una buena excusa que nos aleje de la realidad, y es que no estamos haciendo lo que hay que hacer, para que las cosas salgan como tienen que salir.

Y para que no quede ningún tipo de dudas, cuando hablo de dedicar tiempo y energía para cuidar a los tuyos, me refiero a una responsabilidad compartida, porque vivimos en el siglo XXI con todos sus pros y sus contras, por lo que hoy mas que nunca existe la posibilidad de organizarse para llevar adelante una función primordial, y que nadie hará por tí. Así que recuerda… a golpes se aprende, pero nadie quiere recibir uno tan fuerte, de esos que no te dan oportunidad de seguir en el curso.

Soy Carlos Vittese y hasta aquí el Bitácora Mental de hoy, gracias por tu tiempo, gracias por escuchar éste episodio, y te espero en el próximo.