No es ningún secreto que tener una mascota conlleva responsabilidades, pero algunos prefieren pasar por alto aquello que se aproxima más a los deberes, que a los placeres. Y resulta evidente que no todos tienen claro el hecho de que un perro es un integrante más de la familia, que requiere atención, cuidado, y en muchos casos dedicación, como con cualquier otro ser querido con el que se comparte el día a día en el hogar.

Del mismo modo que existen leyes para proteger a los animales, las hay para su convivencia en sociedad, y es preocupante la cantidad de personas que interactuando con sus mascotas en la calle, no saben (o no quieren saber) sobre esa “línea” que delimita hasta donde llegan sus derechos, y comienzan los de los demás. Observamos entonces una suerte de “desconexión”, y manifiesta falta de respeto por el prójimo y el entorno extremo que comprobamos a diario por las calles de Rubí.

Si existiera un ranking del “incivismo perruno” (léase “distracción voluntaria de sus dueños”) sin duda, en lo más alto estaría el no recoger las heces caninas. Es que no importa por donde vayas, allí las encontrarás de las más diversas formas, tamaños, texturas y colores. Pero cuidado, el ranking es amplio y compiten también en popularidad con lo anterior: el entrar con mascotas en parques infantiles, llevarlas sin bozal, permitirles hacer sus “necesidades más líquidas” en los portales de los vecinos y alguna otra.

Hace aproximadamente un año, -intentando concienciar a la población sobre la necesidad y responsabilidad de recoger las heces de las mascotas-, el Ayuntamiento de Rubí comenzó una campaña llamada “ReculloLaCaca”. En ella se incluía un vídeo y, sobre todo, mensajes gráficos a lo largo y ancho de la ciudad, alertando sobre el problema. Al mismo tiempo, las papeleras de Rubí mostraban un mensaje que aun se puede leer, “él no puede hacerlo, tú sí” donde se informaba de la multa por el incumplimiento. Los meses fueron transcurriendo, los mensajes reiterándose, pero el ansiado cambio nunca llegó.

Más recientemente, ante ésta realidad, y en un nuevo intento por resolver o al menos paliar el problema, dos partidos políticos representados en nuestro Ayuntamiento (ERC y AUP), recogieron una idea aplicada en otros municipios, y que persigue el mismo objetivo, terminar con las heces caninas en las calles. En ésta oportunidad, sirviéndose de la tecnología de los análisis de ADN, de forma de identificar a qué perro pertenecen y quién es su dueño.

Llegamos entonces al último Pleno del Ayuntamiento de Rubí, donde los mencionados partidos presentaron la moción para el “CONTROL DEL CENS D’ANIMALS DOMÈSTICS I LA CREACIÓ DEL BANC D’ADN D’ANIMALS DOMÈSTICS DE RUBÍ”, siendo la misma aprobada el pasado 27 de octubre, y en cuyo texto se recogen entre otras cosas, nuevas obligaciones respecto a la tenencia de animales domésticos.

Como toda medida, siempre tendrá opiniones a favor y en contra. Pero en todo caso, lo que no se puede dejar de reconocer, es la importancia de intentar dar solución a un tema muy relevante para los vecinos. ¿Lo logrará ésta moción? Difícil saberlo, sobre todo, porque la solución definitiva siempre estará en manos de quien saca a pasear a su mascota. Por eso apreciado vecino… recoge las heces, y harás que tu perro se sienta orgullo de ti, recuerda, eres “su familia”.

La moción completa está disponible aquí.